Son muchos los factores que pueden llevar tus progresiones al desastre, por eso es necesario seguir una serie de pautas y directrices que aseguren el éxito de nuestros entrenamientos. Hoy vamos a mostrarte algunos de los errores más comunes que cometemos.

No definir nuestros objetivos. Evidentemente, no es lo mismo entrenar para ser campeón de tensión, que para ser campeón de resistencia. La preparación necesaria va a ser distinta en cada caso, es por eso que necesitas fijarte unos objetivos reales. Tienes que definir tus metas a corto y a largo plazo.

No llevar el control. Necesitas un diario de entrenamiento, en el que anotes todo lo relacionado con él. Cuantas más factores controles, más útil será. Desde los ejercicios, series, repeticiones, descansos… hasta la alimentación, sensaciones, factores externos como el tipo de día o nivel de stress. Todas esas anotaciones, cuando las revises, te darán una información muy valiosa sobre en qué momentos o circunstancias tus entrenamientos han sido más favorables, y más desfavorables.

Mala alimentación. Los nutrientes que ingerimos, son el combustible que mueve nuestro cuerpo, y lo mantiene engrasado y listo para rendir al máximo. Nutrientes de mala calidad dan como resultado rendimiento de mala calidad, comer de manera descontrolada, sin saber que tipo de alimentos ingerimos y qué tipo de nutrientes estamos aportando, es dar palos de ciego. Debes aprender a reconocer los tipos de nutrientes, para qué sirven y cómo y cuando debes aportarlos.

Techo fisiológico. Queramos o no, por desgracia nuestro cuerpo tiene un límite. Cuanto más nos acercamos a él, más lento se vuelve nuestro progreso. Es por eso que el entrenamiento en sujetos muy entrenados produce un menor efecto que en sujetos con una menor experiencia. De cualquier manera, no os asustéis, ese límite es muy lejano y muy muy difícil de alcanzar, pero sí es normal que al cabo de unos años progreséis más despacio que en vuestros primeros años.

Falta de variedad en la rutina. Entrenar siempre igual, los mismos ejercicios, de la misma manera, etc… va a provocar que nuestro cuerpo se acostumbre al esfuerzo exigido y deje de progresar. El cuerpo necesita estímulos progresivos, motivos para obligarse a mejorar. Nuestra biología es conservadora por naturaleza, ésto significa que no va a gastar energía en mejorar algo que no le sea absolutamente necesario, por eso debemos variar constantemente el entrenamiento, sus intensidades, los ejercicios, el orden en que los hacemos, progresar en intensidad, aumentar las cargas, etc…

Falta de calidad en la rutina. Por mucha variedad que le des, sino sabes aplicar los principios del entrenamiento, sino sabes realizar los ejercicios con calidad técnica,m el entrenamiento no producirá las mejoras deseadas. Copiar las rutinas o métodos que usen otras personas NO sirve, de la misma manera que esas personas son diferentes a tí, tus entrenamientos deberán ser diferentes a los suyos.

No dormir lo suficiente. Durante la fase del sueño es cuando nuestros músculos crecen, y se reparan. La gran mayoría de las actividades fisiológicas que intervienen en la recuperación de nuestro cuerpo se realizan durante el sueño, no sólo recuperamos los músculos sino mentalmente recuperamos las ganas, la motivación y el bienestar general. Es necesario dormir al menos 8h diarias.

No esforzarte lo suficiente. Ésto no quiere decir que tengas que entrenar hasta la extenuación o hacer ejercicios de más… lo que significa es que, siguiendo tu planificación previa, debes esforzarte en cumplir esos objetivos. Sacar una repetición más, o aguantar un segundo más esa posición, darlo todo para progresar.

Falta de descanso. Cualquier estímulo que apliquemos en el cuerpo, provoca un nivel de estrés que se traduce en cansancio o fatiga, pasado un cierto tiempo éstos niveles de estrés se recuperan y el cuerpo aumenta su capacidad de soportarlos. Éste periodo es el llamado recuperación-supercompensación. Si volvemos a aplicar ese estrés, antes de que el cuerpo haya aumentado esa capacidad, no se producirá la supercompensación, y no habrá progreso. Si estás realizando todos bien, y no estás cometiendo ninguno de los errores anteriormente descritos, entonces, descansa campeón. No estás descansando lo suficiente entre entrenamientos.

Falta de constancia. Del mismo modo que la falta de descanso es un problema, la falta de constancia también lo es, ya que un tiempo después de haber producido esa mejora o supercompensación, sino volvemos a estimular el cuerpo, se perderá. Todos los progresos que consigas se irán perdiendo paulatinamente cuando dejas pasar demasiado tiempo sin entrenar. Mi consejo es que nunca pases más de 3 días sin entrenar.

Espero que éste artículo os ayude a identificar y solucionar las causas por las que vuestro entrenamiento no esté dando los frutos deseados. Si tenéis alguna duda podéis dejarla en vuestros comentarios. ¡Un saludo!

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