El Verano, a pesar de ser una de las épocas en las que más gente practica deporte al aire libre, también es la parte del año en el que las circunstancias climatológicas condicionarán de manera más acentuada nuestra capacidad de desarrollar esas actividades deportivas: el excesivo calor, la deshidratación y el sol abrasador son elementos que juegan en nuestra contra.

Cuando sudamos, nuestro cuerpo se refrigera, baja su temperatura gracias a la evaporación del sudor en la piel, pero, a costa de eso, perdemos agua. Se puede perder entre 1 y 2 litros de agua con una sola hora de ejercicio en un ambiente húmedo y/o caluroso.

Nuestro cuerpo, es fundamentalmente agua, por eso al perder demasiada nuestras actividades orgánicas se resienten, y con ella, nuestra capacidad y resistencia muscular. Durante el desarrollo de una actividad física, el deshidratarnos empezará a afectar nuestra resistencia, más tarde afectará a nuestra fuerza, y al final nos provocará agotamiento e incluso calambres musculares… y si el asunto se sigue agravando, podemos llegar a sufrir un golpe de calor, entrar en coma e incluso en los casos más extremos llegar a la muerte.

Por eso creo que resulta bastante obvio que es importante mantenernos bien hidratados todo el tiempo.

Para ello, no debemos esperar a sentir sed, y además, necesitamos tener un buen nivel de hidratación antes de comenzar los ejercicios.

La Sed, es un sistema de aviso, cuando sentimos sed, es porque ya estamos deshidratados. Y aunque bebamos de manera periódica sin esperar a tener sed, la recuperación de la hidratación no es inmediata, por lo que, sino hemos comenzado ya con un nivel bueno de hidratación corporal, también sufriremos algunos de los sintomas de la deshidratación.

¿Entonces, qué debemos hacer?

Mantenernos bien hidratados durante todo el día para ello además de una dieta balanceada necesitamos beber agua de manera adecuada, beber medio litro de agua una hora antes del ejercicio y beber pequeños sorbos de agua de manera periódica durante la realización del ejercicio. También será importante dar un punto extra de ingesta de agua al terminar el ejercicio.

Cuando el ejercicio es durante un tiempo largo, mas de una o dos horas, es muy recomendable que el liquido ingerido posea electrolitos, un poco de carbohidratos y sodio, para favorecer el desarrollo de la actividad y mantener la hidratación.

El agua baja en sodio y de mineralización débil no son las adecuadas para el rendimiento deportivo de alta duración.

Además de la hidratación, elegir el lugar, la hora y la vestimenta adecuadas también influirán en tu actividad deportiva.

Las primeras horas de la mañana y las últimas horas de la tarde son las ideales para practicar deporte en verano, porque las temperaturas serán más bajas y el ambiente más fresco, estaremos a salvo de insolaciones y nuestra temperatura corporal se regulará mejor y más fácilmente.

Necesitaremos ropa y calzado cómodo y transpirable, para que nuestra actividad se desarrolle de manera cómoda y placentera.

Elegir zonas con vegetación y arboledas, dentro de lo posible, también favorecerá el placer de realizar el ejercicio, por aportar frescor y un efecto desestresante.

Así que ya sabéis, en éstas fechas no está de más preocuparos un poco por éstos factores, que os permitirán darlo todo en cada entrenamiento y protegeros de los peligros de la actividad física en verano.

¡Un saludo!

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